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jueves, 3 de abril de 2014

Reflejos primitivos no integrados ( blog hedadoenldiana )


Algunos síntomas que generan los reflejos primitivos no integrados pueden ser:

* Dislexia y dificultades de aprendizaje
*    Malas posturas
*    Pobre coordinación mano-ojo
*    Poco equilibrio
*    Pobre coordinación
*    Problemas de lateralidad y movimientos cruzados
*    Malas posturas a la hora de escribir
*    Enuresis, y problemas para controlar esfínteres
*    Problemas de atención y concentración,
*    Problemas para aprender a dar la voltereta, saltar a la pata coja o montar en bicicleta
*    Mareo por movimiento
*    Problemas de comportamiento, muy introvertido y tímido o agresivo
*    Palabras entrecortadas, lenguaje pobre y tardío.
*    Hipersensibilidad a la luz, al tacto, a los estímulos visuales o kinestésicos
*    Mala letra
*    Hiperactividad
*    Se distraen fácilmente
*    Impulsividad
*    Problemas de organización...

Podemos darle una segunda oportunidad al cerebro  a través de la práctica de un programa de ejercicios personalizados. Cuando integramos los reflejos  podemos observar resultados a nivel motor, académico, coordinación mano-ojo e incluso emocional. Se evaluaría al niño y podría establecerse un programa de ejercicios sencillo para que consiguiera integrar los reflejos primitivos. TMR se basa en unos ejercicios rítmicos y suaves que se hacen tanto de forma activa como pasiva y que consiguen mejorar el tono muscular o relajar las tensiones y espasticidades.
Atendiendo a las necesidades del niño, se creará un programa específico para él, basado en unos ejercicios que debería realizar todos los días en casa y que le pueden llevar 15-20 minutos.
INDICADORES:




Reflejo Tónico Simétrico Cervical
- El niño/a se tumba sobre la mesa o se sujeta la cabeza cuando escribe o estudia.
- Se sienta sobre las piernas en la silla, o enrosca sus piernas en las patas de la silla.
- Se sienta recostado.
- Comienza a hacer los trabajos sentado en la silla y acaba haciéndolos de pie.
- Se sienta en W.
- Tarda mucho en copiar (de la pizarra).

Reflejo Tónico Asimétrico Cervical
- Gira la hoja 90º para escribir.
- Realiza inversiones de letras (letras en espejo) siendo mayor de 6 años.
- Comienza a escribir con una mano y se cambia el lápiz continuando con la otra mano, siendo mayor de 4 años.
- Tiene dificultades para trazar círculos.
- Tira cosas sin querer.
- Le cuesta realizar movimientos cruzados.

Reflejo Tónico Laberíntico
- Postura desgarbada.
- Anda muy tieso/a.
- Anda de puntillas.

Reflejo de Moro
- Es excesivamente tímido/a.
- Presenta mutismo o habla muy bajito.
- No mantiene la mirada.
- Se distrae con cualquier sonido de fondo.
O bien al contrario:
- Busca el conflicto con los demás.
- Se enfada con facilidad.
- Se muestra siempre oposicionista y desafiante.

Reflejo Galant
- Se mueve constantemente en la silla.

Reflejos Manos y Boca
- Tiene mala letra.
- Mala pinza escribana.
- Mueve la boca o la lengua cuando escribe o recorta.
- Muerde cosas: el lápiz, la goma, la camiseta...
- Se muerde las uñas o se chupa el dedo.
- Le cuesta abotonarse o apretar la lazada del zapato.
- Presenta problemas de pronunciación.

¿Cómo podemos ayudar?
Realizando ejercicios sencillos que ayudan a integrar los reflejos primitivos.


















jueves, 6 de marzo de 2014

Historia de un lector.( articulo de Paideia en familia )

Desde que supe que estaba esperando a mi primer hijo empecé a leer, sobre embarazos, partos, lactancia, crianza, alimentación y a medida que el cachorrito crecía, investigaba y leía lo que caía en mis manos sobre todo lo relacionado con la infancia, la educación, el control de esfínteres, el destete, los límites, la psicomotricidad, las escuelas alternativas, el homeschooling.... y podría seguir y seguir....


Siempre me preguntaba: ¿Cuándo dejaría los pañales? ¿Cuándo comenzaría a hablar? ¿A preguntar el por qué? ¿Cuándo se dormiría sin tomar pecho? ¿Cuándo sería independiente? Pero jamás, jamás de los jamases se me ocurrió leer algo sobre el aprendizaje de la lectoescritura (bueno miento pues leí un librito de Freinet) .Tenía más o menos claro, que no era necesario ni conveniente, estimularle con bits ni nada semejante, que respetaría su ritmo(claro que siempre nos resulta más sencillo respetar el ritmo de la liebre que el de la tortuga, aunque finalmente la carrera la gane esta última), que no comenzaría a enseñarle hasta los seis años (aunque en mi fuero interno estaba absolutamente convencida, de que eso no sería necesario ya que un buen día y mucho antes de llegar a esa edad, se pondría a leer él solo) y poco más. Dicen que yo aprendí siendo muy pequeña y al ir al colegio, a los cinco años, ya sabía leer, escribir, sumar, restar. Todo lo básico lo había aprendido en casa y aunque mi madre era maestra, asegura que nunca hizo nada especial para enseñarme, ni me estimuló precozmente, ni utilizó fichas, ni nada por el estilo, sino que fue algo muy natural. 

Mi niño llegado su momento gateó, anduvo, comenzó a hablar, a preguntar el por qué sobre todo lo divino y humano, dejó los pañales, dejó el pecho e incluso aprendió a patinar, a montar en bicicleta, a subir a los árboles, a conocer las plantas y animales de nuestro entorno etc....Era sorprendentemente precoz para muchas cosas y como todos los niños muy curioso. 

Desde bebé yo le leía mucho en voz alta y a él le encantaba y me pedía incansablemente más...más...más. Leíamos libros asombrosamente complejos para su edad y ¡los comprendía perfectamente!, hablábamos sobre ellos y en esto y en otros muchos quehaceres, pasábamos nuestros días ¡¡¡tan relajados entonces!!! Una de sus ocupaciones favoritas era y sigue siendo, el estar con libros, siempre tuvo acceso a casi todos los libros de la extensa biblioteca familiar, de bebé los utilizaba para hacer rampas, torres, carreteras, para subirse encima y enseguida comenzó a ojearlos y ocupaba mucho, mucho de su tiempo mirándolos, pasando las páginas, observando las ilustraciones etc… .Fue cuándo cumplió los seis años que caí en la cuenta de que jamás me había preguntado eso que se supone preguntan todos los niños en algún momento: ¿mamá qué pone aquí? O ¿mamá que letra es esta? Ni por supuesto me había dicho que tuviese el más mínimo interés en aprender el arte de la lectura o la escritura. Cuándo le leía en voz alta yo iba pasando mi dedo índice, por la palabra que leía en ese momento y pensaba que de ese modo, rodeado de libros y de amantes de la lectura, sin televisión, con cartelitos por toda la casa y siendo tan “inteligente” (je,je…a ver que madre como Dios manda, no está convencida de lo guapo e inteligente que es su retoño) aprendería prácticamente solo.

Pero en este caso ni mi intuición de mujer ni la de madre acertaron y sin saber muy bien como, me vi "obligada" a “enseñar” a mi niño al ver que él no tomaba la iniciativa (ahora no lo haría, pero en esos momentos creo que necesitaba demostrar al mundo que la educación en casa funcionaba y claro permitir seguir siendo analfabeto a mi único alumno no era algo que me otorgase demasiada credibilidad) 

Y me encontré con un hueso duro de roer, en seguida comprendí que me enfrentaba a una tarea muy difícil pues el muchachito no mostraba interés alguno, no progresaba prácticamente nada, era una tarea casi imposible conseguir que copiase una palabra escrita con letras mayúsculas, no era capaz de recordar como se escribía su nombre, de un día para otro. Yo no podía entender que fuese perfectamente hábil pelando un palo y tallándolo con una navaja y no pudiese escribir una letra legible. Su psicomotricidad era muy buena, se expresaba correctamente, tenía un nivel de comprensión asombroso ¿qué es lo que pasaba?

Sólo tenía seis años pero empecé a inquietarme y de repente todos mis intereses oscilaban en torno a la enseñanza y aprendizaje de la lectoescritura y leí todo lo que no había leído antes y me informé y pregunté y probé todos los métodos posibles con mi “conejillo de indias”, bueno tal vez me dejé alguno… y el tiempo iba pasando y mi bebé de siete años escribía su nombre y poco más y fue entonces cuándo en mi búsqueda, me topé con Doman y al leer alguno de sus libros comencé a sentirme fatal por no haber estimulado a mi hijo cuándo era bebé con los bits. Con ese tipo de métodos la madre siempre es culpable, de no haber hecho lo suficiente, de haberlo hecho mal o a destiempo. (Hace unos días leí un artículoque me gustó mucho de Perla y que trata sobre esto que comento)

Sentí mucha rabia y frustración pero me dije que nunca es tarde y durante algunos meses comencé a pasarle las tarjetitas e intentaba convencerme de que en breve tendría un lector voraz, le mostraba las palabras religiosamente tres veces al día (insistían en que había que hacerlo de una manera divertida…es ridículo y prácticamente imposible hacer que algo tan aburrido y monótono sea ameno o divertido para los niños) Yo saltaba, cantaba, hacía el tonto y me abstenía como asegura Doman de preguntar a mi hijo ¿qué pone aquí? Pero él me decía de vez en cuando ¿para qué hacemos esto? con una cara de resignación el pobre….pero a los seis o siete meses ya no podía aguantar más y decidí comprobar qué había aprendido y cuando le mostré el cartelito que pone mamá escrito en enormes letras rojas, se quedó mirando el cartel como la vaca que mira al tren y me dijo: “no se” y yo con desesperación:¡¡¡¡ hijo inténtalo!!!! Y entonces arrugaba el ceño y decía como adivinando: “pone amam, no no pone aamm, no espera pone maam…y al rato decía ah!!! Pone mamá. 

¡¡Bueno!! Pensaba yo que soy optimista por naturaleza....“parece que esto no es tan rápido como aseguran pero…"

”al día siguiente era lo mismo y al siguiente y al otro….” 

En seguida abandoné por puro aburrimiento, era un método tan frío, tan artificial, tan absurdo....siempre lo sentí así, (aunque he de reconocer que a mucha gente le ha ido bien con él), pero cuándo alguien está desesperado se aferra a un clavo ardiendo…y yo con razón o sin ella lo estaba, había mucho de orgullo, de mi autoestima (no ser capaz ni de enseñar a un niño a leer), el qué dirán, mis expectativas que no coincidían con la realidad….

Entonces pasé un momento de crisis total, pues de la misma manera que al principio pensaba que el niño me tomaba el pelo, ahora se me metió en la cabeza que mi hijo debía tener un grave trastorno y pasé de considerarlo superinteligente a creer que era retrasado mental. Recuerdo como lloraba y martirizaba a mi marido (él siempre decía que le dejase tranquilo, que era taaaan pequeño) Repasaba mentalmente todo lo que hubiese podido traumatizarle de bebé y seguía culpabilizándome por todo, por aquél día que le dejé llorar, por no haberle cogido más, por haber tenido otro hijo tan pronto, pero tampoco encontraba nada tan sumamente grave, que hubiese podido causarle un trastorno de semejante gravedad. A todo esto la presión externa era terrible, casi todos (en el entorno familiar, los de fuera se mantenían lógicamente, al margen de la “tragedia”) consideraban que era extremadamente espabilado e inteligente y si seguía siendo analfabeto era por tener una madre irresponsable, que se obstinaba en no llevarle al colegio donde le enseñarían. Pero llegó un momento en el que el escándalo era tan grande que ya no se hablaba de ello, ya nadie preguntaba si Salvador leía o no, era como un estigma o una vergüenza que todo el mundo conoce pero de lo que no se puede hablar. Algo así como las madres solteras de antaño....

Sobre los ocho años empezó una etapa mucho más relajada pues yo ya había perdido toda esperanza y solo esperaba el “milagro”, me abandoné pues ya no se me ocurría de qué modo podía ayudarle. 

Empezó a ir a catequesis de primera comunión y me sorprendió que lejos de sentirse mal por no tener el mismo nivel que sus compañeros, enseguida destacó por ser el único que “sabía latín”, por conocer el nombre científico de plantas y por saber tantas cosas. (Los niños homeschoolers desde bien pequeños llaman la atención por su originalidad, no es que tengan más conocimientos que los niños escolarizados, sino que saben cosas diferentes a las que marca el MEC) 

Me preguntaban a qué colegio iba y al decir que se educaba en casa, se sorprendían gratamente y me comentaban lo maduro, educado y responsable que era. 

Por entonces también contacte con personas maravillosas que me dijeron que casi con toda seguridad Salvador podría ser disléxico (nunca le he llevado a ningún especialista). La verdad es que tenía algunos de los síntomas y realmente este “diagnóstico” me tranquilizó mucho (y a toda la familia) ya que no era por mi incompetencia, yo no lo había hecho tan mal, sencillamente era que él tenía un don y que veía el mundo de otra manera y necesitaba aprender de otro modo. Einstein, Edison, Leonardo Da Vinci, Walt Disney, o Graham Bell eran disléxicos y habían tardado mucho a aprender a leer y escribir. De nuevo volví a pensar en mi hijo como un genio, eso si un genio despistado, caótico y maravilloso…Entonces y muy poco a poco dejó de preocuparme si leía o no, si invertía las letras y me convertí en su secretaria. Me di cuenta de que no pasaba absolutamente nada por leerle los enunciados de los problemas de matemáticas y que gracias a la lectura en voz alta mi hijo tenía acceso a la cultura igual o más que cualquier otro niño de su edad y empecé a convencerme de que efectivamente algún día leería fluidamente y que aunque así no fuese, tampoco pasaría nada .Al fin y al cabo a todo el mundo no tiene porqué gustarle lo mismo, hay personas que jamás leen un libro y no por eso son menos felices o peores personas.

Ahora mismo acaba de cumplir nueve años, en realidad es aún muy pequeño, no necesita para nada ni la lectura ni la escritura (para eso me tiene a mi). Escribe de una manera digamos que aceptable y lee muy despacio y con evidente dificultad por lo que sigo leyendo todo lo que me permite la vida.... para él y sus hermanos. Ahora lejos de ver esto como un problema, es una bendición ya que mi hijo escucha a Cervantes, a Machado o a Tolkien… autores que se hacen muy cuesta arriba a un niño de esa edad si no hay quién se los lea y siempre pienso que si hubiese empezado a leer por su cuenta a los cinco o seis años, casi con toda seguridad yo no le habría leído tanto, pues tal vez él mismo ya no lo demandase. Al fin y al cabo así ha sido a lo largo de los siglos, la cultura siempre se transmitió de manera oral…

Me gusta al empezar a leer, ver los ojos de mis niños abiertos como platos, sentir como disfrutan de los libros, el entusiasmo que les producen nuestras excursiones a la biblioteca, las largas conversaciones que fluyen gracias a las lecturas y no hemos de olvidar que el que ríe el último ríe mejor.

Y “resumiendo” esta es la historia de un lector. 

lunes, 17 de febrero de 2014

Paradoja


LA PARADOJA DE NUESTRO TIEMPO

Tenemos casas más grandes, pero familias más pequeñas; 
Más comodidades pero menos tiempo. 
Tenemos más títulos, pero menos sentido común; 
Más conocimientos, pero menos criterio; 
Más medicinas, pero menos salud. 
Hemos ido a la Luna y hemos vuelto, 
Pero nos cuesta cruzar la calle para conocer a los nuevos vecinos. 
Hemos construido ordenadores que almacenan más información 
Para reproducirla más que nunca, 
Pero gozamos de menos comunicación. 
Nos hemos excedido en cantidad, 
Quedándonos cortos en calidad. 
Es la era de la comida rápida y la digestión lenta; 
De hombres altos pero de poco carácter; 
De los grandes beneficios y las relaciones superficiales. 
Es la era en que hay mucho en el escaparate, 
Pero nada en el interior

miércoles, 11 de diciembre de 2013

BRAIN GYM




El problema de aprendizaje en los niños es una realidad diaria. Problemas de hiperactividad, desórdenes de atención, dislexias, dificultad en la comprensión, etc son términos que están en la realidad cotidiana de las aulas y que hacen del "cole" una tortura para muchos en vez de un lugar de aprendizaje, expansión y crecimiento.

El doctor Paul Dennison y su mujer, Gail, han combinado la psicología y la kinesiologia para encontrar una solución sencilla y divertida con la que los más pequeños (y los no tan pequeños) puedan desarrollar al máximo todas sus capacidades ocultas a través del movimiento. Los Dennison estudiaron la relación entre el movimiento y el aprendizaje y observaron que ciertos ejercicios relajan el sistema y preparan al niñ@ para aprender y procesar la información sin carga emocional negativa.

De esta forma, con movimientos y ejercicios sencillos como pueden ser estiramientos o bailes que cruzan la línea central del cuerpo podemos mejorar la comprensión de la lectura. O dibujando un ocho en el espacio se ayuda a aumentar la memoria visual y los conceptos de espacio y con ello la ortografía y las matemáticas. Muchas otros movimientos ayudan al niño a la hora de leer, coordinar para la escritura, los deportes, el juego, para memorizar, para el pensamiento creativo, para acceder a información y su uso a la hora de hacer exámenes incluso para mejorar su autoestima.

Paul Dennison llamó a esta investigación sobre el cerebro y el movimiento Brain Gym®. Aunque el BG es un sistema que refuerza el aprendizaje a cualquier edad, Denninson se centró en los niños, intrigado por el hecho de que unos tienen éxito y otros fracasan aún cuando la gran mayoría de estos últimos son lo suficientemente inteligentes para superar las tareas que se les requiere. Tras años de estudio en universidades y centros de aprendizaje, Denninson llegó a la conclusión de que algunos alumnos se esfuerzan demasiado y desconectan los mecanismos de integración del cerebro necesarios para desarrollar el aprendizaje integral. Aunque la información se recibe en el cerebro posterior como una impresión, no llega al cerebro anterior como una expresión. Y por ello esta incapacidad del niñ@ para expresar lo que ha aprendido le bloquea y le hace fracasar.

El Brain Gym® ofrece una solución: que el aprendizaje se realice con todo el cerebro, a través de la modificación y corrección de los movimientos del niñ@. Los ejercicios de BG le ayudan a acceder a partes de su cerebro que anteriormente tenían bloqueadas. A menudo se producen profundos cambios inmediatos en el aprendizaje y comportamiento cuando los niños descubren como recibir información y expresarla simultáneamente.

Para entender el funcionamiento del Brain Gym® tenemos que dividir el cerebro en tres partes tridimensionales e interrelacionadas entre sí. La primera, hemisferio derecho e izquierdo, que implica la dimensión de la lateralidad. La segunda, el bulbo raquídeo y lóbulo anterior, con la dimensión de enfoque. Y la tercera y última, el sistema límbico y córtex, la dimensión de la concentración. El Brain Gym® ayuda a estimular (dim. Lateralidad), liberar (dim. Enfoque) y relajar (dim. Concentración) a l@s niñ@s ante situaciones determinadas de aprendizaje.

La lateralidad es la habilidad para cruzar la línea central, desarrollar el código escrito, lineal y simbólico entre otras cosas. La incapacidad de cruzar la línea central conduce a dislexia y a situaciones de discapacidad de aprendizaje. Es esencial para la autonomía del niñ@ en su crecimiento, para la coordinación total del cuerpo y para el aprendizaje fácil en el entorno visual próximo. Much@s niñ@s, al llegar al colegio, no han desarrollado todavía la lateralidad bidimensional para tareas que tienen lugar en el entorno visual próximo y, aunque el niñ@ está capacitado para la coordinación de actividades deportivas y juegos (visión más allá de la mano), no puede acceder a tareas como escribir o leer, que requieren coordinación de motricidad fina.

La concentración es la habilidad para cruzar la línea que divide el componente emocional y el pensamiento abstracto. Todo aprendizaje esta ligado a un sentimiento y a un sentido de la comprensión. L@s niñ@s que no consiguen concentrarse son etiquetados destructivamente como "faltos de atención, incapacitados para la comprensión, hiperactivos, etc". Algunos sólo están sobreenfocados o se esfuerzan demasiado.
 
El enfoque es la habilidad de coordinar el lóbulo occipital y el anterior. Cuando somos niños muchas veces nuestros reflejos primitivos no nos permiten asumir los riesgos necesarios para expresarnos y participar en el proceso de aprendizaje. La incapacidad para enfocarse se manifiesta en miedo irracional, reacciones de lucha o huida, incapacidad para expresar o sentir emociones
 
Algunos de los ejercicios de la Gimnasia Cerebral están enfocados a facilitar el flujo de la energía electromagnética a través del cuerpo. Ayudan a restablecer las conexiones neurológicas entre le cuerpo y el cerebro, sostienen los cambios eléctricos y químicos, así como nuestra conciencia de dónde estamos en el espacio y de cómo relacionarnos espacialmente con los objetos en nuestro entorno.

Realizando diariamente los movimientos sencillos y divertidos de la Gimnasia Cerebral, que l@s niñ@s toman como un juego, se estimula la integración lateral, posterior/anterior y a relajar el sistema para procesar información sin carga emocional, y así mejorar el potencial de aprendizaje en todas sus dimensiones. Los beneficios por unos simples minutos de ejercicios al día son increíbles.

Para l@s niñ@s hacer diariamente los movimientos de Gimnasia Cerebral es divertido, fácil, energetizante y refuerza los movimientos positivos y los hábitos de postura. Una vez que han aprendido a moverse correctamente, la integración es automática y no se necesita ni se depende de movimientos de Gimnasia Cerebral. Ya no es necesario repetirlos diariamente aunque much@s niñ@s volverán a usarlos espontáneamente cuando se encuentren ante situaciones de estrés (exámenes) y desafíos (competiciones deportivas) para recobrar el equilibrio.

El Brain Gym® incrementa la habilidad de aprender y de retener el conocimiento aprendido en un nivel profundo y global de nuestro cerebro. El aprendizaje solo sucede cuando una persona está relajada y puede acceder a su sistema sensitivo para ver y escuchar, sentir cómodamente y expresar sus sentimientos. El aprendizaje es mucho más accesible, permanente y aplicable cuando no se está tenso, estresado o asustado. No hay niñ@s vagos, retraídos, agresivos o enfadados. Sólo hay niñ@s a los que se les niega la capacidad de aprender de una forma instintiva para ellos.

Si le damos la oportunidad de moverse a su manera, el niño es perfectamente capaz de completar el ciclo de aprendizaje. Con apoyo y permiso para moverse libremente, desplegará totalmente su propia inteligencia de un modo natural y fácil. No estará bloqueado y se encontrará libre para aprender.

Por todo ello recomendamos los ejercicios de Brain Gym® para l@s niñ@s con problemas tanto de aprendizaje como de actitud, sobretodo para los mal diagnosticados "hiperactivos con déficit de atención" que parece que inundan las aulas hoy en día.

También lo recomendamos para adultos que estén sometidos a presión intelectual (oposiciones, exámenes, tesinas…) y que quieran mejorar su rendimiento.

martes, 3 de diciembre de 2013

CATHERINE L´ECUYER Y ESTIVILL. ( NO TAN DULCES SUEÑOS...)












El método Estivill ha muerto

Por Catherine L'Ecuyer

¿De dónde viene el método Estivill? 

Pues no viene del Dr. Estivill, sino del Dr. Ferber, 
un americano que propuso, en el año 1983, 
un método para conseguir inculcar 
el hábito del sueño en niños de más de 3 meses, 
a base de dejarles llorar, usando una técnica 
que consiste en la puesta en práctica de una tabla de tiempos.
 El método es conductista, puesto que la 
puesta en marcha de la técnica persigue
 conseguir el mantenimiento o la eliminación 
de ciertos hábitos de conductas (en este caso, el hábito del sueño). 
En los últimos años, el Dr. Estivill importó el método en España. 
La paradoja, es que mientras el Dr. Estivill
 convertía sus libros en grandes éxitos,
 el Dr. Ferber se retractaba en 2006, en una entrevista con CBS,
 diciendo que se había equivocado.
¿El motivo? En ese momento, se sabía de varios estudios que asociaban 
la desesperación de un niño llorando no atendido con la producción cortisol, 
na hormona de estrés asociada con la depresión y la agresión.
Los estudios confirman que los bebés que menos 
estrés sufren de pequeños son los que mejor dominan 
su ansiedad de mayor (los niños "con apego seguro"). 
Además, el cortisol puede causar problemas de sueño, 
por lo que ese método puede empeorar o crear un 
trastorno del sueño en el bebé. 
La misma Asociación Española de Pediatría dijo 
lo siguiente sobre el método: 
"Las técnicas de terapia conductista
 de condicionamiento del sueño 
son difícilmente compatibles con la lactancia materna:
deberían reservarse a niños con enfermedades del sueño,
 no estando probadas ni su eficacia, ni su repercución
 psicológica a largo plazo"
El Dr. Estivill tardó en retractarse. 
Después de haber vendido más de 20 millones 
ejemplares de sus libros,
 se desmonta a sí mismo, reconociendo que 
su método es para niños de más de 3 años
 (en su libro, dice que se puede aplicar a niños a partir de los 6 meses).  

La pregunta que me tiene perpleja es la siguiente: 

¿Cómo pueden personas con responsabilidades médicas 
y/o educativas aguantar estoicamente durante tantos años 
delante críticas fundamentadas en la evidencias científicas?

Hace muy poco, en una entrevista en El País
el Dr. Estivill
vuelve a decir lo mismo, pero en vez de 3 años, dice 3 meses...
Como decía Camus, "la confusión está clarísima".